La ruta de la innovación

Karla Barba Corzas / Reforma (28-Oct-2012).-

Universidades públicas y privadas de México apuestan por el desarrollo de investigación científica y social con el objetivo de contribuir al desarrollo del País.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) propone una visión integral y multidisciplinaria de la ciencia para resolver problemáticas propias de la Nación.

La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) centra sus esfuerzos en el impulso de la imagenología médica y sus diversas ramas y aplicaciones.

Innovación y desarrollo tecnológico son las áreas de investigación por las que el Instituto

Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (Tec) apuesta para impulsar una economía basada en el conocimiento.

A su vez, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) incrementa los proyectos en nanotecnología y biotecnología.

En el ramo de las ciencias sociales, El Colegio de México (Colmex) considera fundamental adquirir más conocimientos sobre la historia de la sociedad mexicana para la comprensión de sus fenómenos actuales.

Académicos e investigadores responsables del impulso de estas áreas de investigación en la UNAM, UAM, Tec, IPN y Colmex explican los proyectos más importantes que están desarrollando, cuál es la participación de los estudiantes en éstos y los proyectos que tienen en el futuro.

Impulsan la multidisciplinariedad

Con más de tres mil proyectos en puerta en neurociencias, biotecnología e ingeniería médica, entre otras disciplinas, la UNAM ha incrementado su desarrollo científico en 30 entidades académicas, además de los proyectos realizados en las distintas facultades pertenecientes a la institución.

Tras la creación de la Coordinación de Investigación Científica en el año de 1945, la UNAM promueve la investigación en 24 entidades federativas del País en tres áreas: ciencias de la tierra e ingeniería, ciencias químico biológicas y de la salud y ciencias físico matemáticas.

Carlos Arámburo de la Hoz, director de la Coordinación de Investigación Científica, considera necesaria una visión multidisciplinaria para resolver problemáticas propias de México.

“Los problemas tienen que verse de manera integral y en algunos temas, como energía, agua, cambio climático, migración, entre otros, no se pueden ver con un solo enfoque; necesitamos entender las causas físicas, los efectos sociales o impactos económicos”, expone el académico.

La UNAM destina el 80 por ciento de sus recursos totales al pago de salarios, prestaciones y mantenimiento, lo que deja un 20 por ciento restante para la investigación, razón por la cual se buscan fuentes que provean los recursos necesarios para el desarrollo científico.

“Necesitamos crear tecnología que nos permita resolver problemas importantes, tangibles y reales, inyectarles capital humano bien calificado, fortalecer el desarrollo de empresas regionales o locales que tengan un ámbito de competencia y con un impacto de innovación muy importante, además de la creación de empleos de calidad”, opina Arámburo.

Con un porcentaje menor al 1 por ciento del PIB destinado a la ciencia, el químico farmacéutico propone una mayor inversión y voluntad política para su desarrollo.

“Estamos generando cada vez más jóvenes con los niveles que se requieren para hacer investigación, requerimos más doctores y lo que necesitamos es en dónde ocuparlos y sumarnos de manera transversal”.

“Es necesario que este País entienda que el sector de ciencia, tecnología e innovación es el que le va a permitir, más allá de las reformas estructurales, dar un salto cuántico en la competitividad. Se tiene que ver como una inversión para su crecimiento y no como un gasto”, comenta.

 Destacan la importancia de las ciencias sociales

El Colmex considera que la historia es una materia de estudio fundamental para el conocimiento de la sociedad misma y la resolución de sus conflictos.

Javier Garciadiego Dantán, presidente de la institución precisa que la labor del científico social es tan importante como la del científico de las ciencias naturales; por ello, la necesidad de desarrollar más conocimiento acerca de las mismas, para comprender sus fenómenos y debatirlos.

“Cada generación le plantea al pasado nuevos cuestionamientos que tienen que ver con el presente; por ejemplo, cómo se respetaban los derechos humanos en las décadas previas del siglo 20, cómo eran los procesos electorales en el siglo 20. Estas preguntas hace unos decenios no tenían relevancia porque no había un presente que demandara su explicación y ahora esas cuestiones nos preocupan y nos ocupan”, menciona el historiador.

Para Garciadiego existen disciplinas sociales con especial apoyo respecto a otras, tal es el caso de historia, que refleja un mayor patrocinio mediante concursos, premios y publicaciones.

“Es importante que este País tenga científicos sociales, un número suficiente de sociólogos, economistas y politólogos para que nos muestren las problemáticas que enfrentemos; urge un número enorme de politólogos que profesionalicen el sistema político mexicano, urge un ejército de antropólogos para que nos propongan las medidas y soluciones adecuadas a las problemáticas de las comunidades”, explica.

Actualmente, el Colmex trabaja para publicar una colección editorial que expondrá las problemáticas de la sociedad mexicana.

“Cada libro estará dedicado a un problema; por ejemplo, tenemos planeado iniciar la colección con un volumen sobre el problema del acceso a la información. Quisiéramos que nuestros siguientes tomos fueran sobre el envejecimiento, seguridad, los jóvenes, todo en 250 páginas y hacer, además del diagnóstico, propuestas para su solución”, agrega el especialista en Historia de América Latina.


Innovación y desarrollo, sus pilares

Innovación y desarrollo tecnológico son las áreas de investigación a las que el Tec de Monterrey apuesta para impulsar una economía basada en el conocimiento.

Roeb García, director Adjunto del Parque Tecnológico campus Ciudad de México describe la investigación como un procedimiento que requiere compresión de sus etapas para realizarse.

“Buscando un eslabón en la cadena productiva, nos enfocamos hacia desarrollos tecnológicos e innovación, una idea que genere valor y que llegue a la sociedad con sus diferentes vertientes de conceptos”, explica. “Hay relación con empresas y organizaciones sociales donde podemos obtener fondos nacionales e internacionales, lo que se necesitan son resultados”, precisa.

Al no recibir un presupuesto para la investigación como las instancias públicas, el Tec realiza sus propios grupos multidisciplinarios de alumnos y profesores para trabajar en proyectos semestrales.

“Las instituciones públicas reciben fondos, por lo que no hay necesidad de buscar proyectos, pues su labor es ejercer los recursos para desarrollar ideas. En el caso de una institución privada, no recibimos un fondeo en particular, por lo que tenemos que salir a buscar quien crea en la idea que tenemos para financiarla. Eso acelera el proceso para que se desarrolle en el menor tiempo posible y así sea tangible para la empresa, la institución y la sociedad”, comparte.

Asegura que el desarrollo de los proyectos no sería posible sin el trabajo en conjunto de la iniciativa privada, instancias públicas y la misma academia, donde el músculo rector son los alumnos.

“A partir del Centro del Agua, lo que estamos viendo son proyectos en Xochimilco, por ejemplo, con el Museo Interactivo de Desarrollo Económico. Con fundación FEMSA, el Tec y la delegación estamos desarrollando un prototipo de galería interactiva en el cual se pueda subir a la red toda la riqueza cultural, ambiental y social que existe en Xochimilco. Necesitamos hacer este proyecto en etapas para obtener resultados tangibles”, agrega.

Aunque existen incentivos para la generación de conocimiento a nivel nacional, Roeb García considera necesario un indicador para la generación de desarrollo tecnológico, donde se evalúe la dinámica y generación de patentes para la innovación.


Apuestan por la Ingeniería Biomédica

Ante la necesidad de incrementar los estudios en el área biomédica, la UAM creó hace siete años el Centro Nacional de Investigación en Instrumentación e Imagenología Médica.

Joaquín Azpiroz, coordinador del centro, asegura que gracias a la aportación de equipos de diversos institutos, el centro ha trabajado los últimos cinco años en investigación de imagenología médica, que los ha llevado a tener una independencia económica.

Al contar con recursos de la iniciativa privada, como la empresa de EU Lake Biosciences LLC, realizan estudios sobre la estimulación magnética transcraneal, la cual podría ayudar en emergencias a pacientes con infarto cerebral.

“Lo que coloquialmente decimos un derrame, es un infarto. Se muere parte del cerebro porque se bloquea, pero si se estimula el nervio facial se genera una vasodilatación y la circulación periférica irriga una parte del cerebro que estaba tapada, entonces se salva parte del tejido cerebral que normalmente se podía poner en peligro, esto está en experimentación desde hace tres meses y tenemos unos resultados prometedores para validarlo en humanos”, explica el académico.

“Esta investigación diseña un sistema que se pueda usar en ambulancias para dar, más que primeros auxilios, una terapia que les ayude a recuperar funcionalidad antes de que se dañe el cerebro”.

Con apoyo de otros departamentos de investigación dentro de la universidad y colaboraciones con otras instituciones, la UAM fortalece el trabajo en conjunto con estudiantes e investigadores.

“No estamos separados en institutos, eso nos permite estar con los alumnos desde la licenciatura, porque tenemos la obligación de hacer investigación y dar clases. El alumno siempre va a estar en contacto con alguien que está haciendo investigación”, menciona.

“Tenemos alumnos que desde el servicio social vienen a trabajar en los centros de investigación sin una real jerarquía porque están con empresas y profesores de doctorado en un mismo proyecto. Esa es una de las cosas que sí nos distingue de otras instituciones”.


Desarrollan nanotecnología, biotecnología y computación

Crear redes de conocimiento multidisciplinarias en las ciencias es la estrategia que el IPN propone para impulsar el desarrollo e innovación tecnológica del sistema productivo en el País.

Teniendo en cuenta que las principales áreas de estudio se ubican en tres campos: ingeniería y ciencias fisicomatemáticas, ciencias médico biológicas y el área de ciencias sociales y administrativas, Heberto Balmori, director de investigación de la Secretaria de Investigación y Posgrado, considera necesaria la participación en conjunto dentro de un mismo proyecto.

“Las redes de investigación son una manera de organización que nuestro Instituto ha ideado y adaptado a nuestras características. Tratamos de impulsar investigación en algunos campos, pero reconociendo que necesitamos impulsar una investigación multidisciplinaria, como nanociencias, micro y nanotecnologías, biotecnología, computación, red de medio ambiente, salud, desarrollo económico, red de robótica y mecatrónica y telecomunicaciones”, explica el académico.

En busca de trabajar en con junto, el IPN ha proporcionado desde hace un año el llamado ‘capital semilla’ a diversos proyectos para que inicien sus investigaciones y posteriormente busquen colaboraciones monetarias con otras instituciones.

“La idea no sólo es lograr más investigaciones, sino que tenga un mayor impacto en términos científicos; que lo que produce nuestra comunidad académica esté trabajando en los aspectos de tecnología de punta y pueda aportar algo al conocimiento nuevo y se aplique un impacto social”, opina.

Con proyectos sobre obesidad, diabetes, enfermedades como el dengue, mejora de cultivos, creación de alimentos funcionales y seguridad, la institución tiene actualmente 300 proyectos activos con apoyo externo y mil 200 más con apoyo interno.

“Por ejemplo, en el campo de nanociencias hay un par de proyectos enfocados al diseño de microdispositivos con fines médicos, desde el diseño hasta la fabricación de los biosensores. En México no hay una universidad que esté incursionando en esa área de manera completa”, comenta el ingeniero metalúrgico.

Encontrar el campo fértil para definir una línea de investigación, tener un grupo multidisciplinario, encontrar los apoyos internos y externos, además de asociaciones con empresas, son las claves que el especialista considera necesarias para el desarrollo de cualquier proyecto.

“Nuestra visión es convertirnos cada vez más en una institución consolidada en investigación que tiene un prestigio internacional por nuestras aportaciones en los avances del conocimiento e incursionar en áreas más novedosas, como lograr que nuestro conocimiento se transfiera a la sociedad y que lo que hacemos en el laboratorio llegue a la aplicación”.

“Quisiéramos aumentar la planta de investigadores, la calidad de la investigación que hacemos y las redes de conocimiento en nuestras disciplinas para mejorar el impacto”, menciona.

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